Nš 33, 2007

Editorial

El volumen 33 de Estudios Atacameños: Arqueología y Antropología
Surandinas, correspondiente al primer semestre de 2007, cuenta con
ocho artículos que desarrollan una variedad de temas relacionados
con la bioantropología, la arqueología, la antropología social y la
antropología visual. El reunir tal diversidad ha sido uno de nuestros
objetivos, de manera de identificar a esta publicación no sólo
con la arqueología, sino que con todo el espectro de las ciencias
antropológicas.

Es así que abriendo este volumen, Kelly J. Knudson nos ofrece un
interesante trabajo en el cual utiliza el análisis de los isótopos del
estroncio para identificar el origen geográfico de varios individuos
enterrados en algunos sitios clásicos del Período Medio en San Pedro
de Atacama, y cuyos resultados dejan definitivamente en claro que
el Estado Tiwanaku no mantuvo colonias en los oasis san pedrinos,
como muchas veces se ha querido demostrar. Luego, Christina
Torres-Rouff analiza una muestra significativa de cráneos de varios
sitios arqueológicos de los oasis de San Pedro que cronológicamente
abarcan desde el Período Formativo a tiempos del Inka y posteriores.
La autora, a partir de la gran diversidad de prácticas identificadas de
modificación del cráneo, concluye que en la sociedad san pedrina,
una sociedad de escala pequeña, no existieron poderes para normar
la forma de la cabeza de sus miembros.

A continuación, incluimos dos novedosos trabajos que tratan sobre
la tecnología lítica tardía, un tema sobre el que escasamente se ha
publicado. César Méndez aborda dicha tecnología en el Camino
del Inca en el Alto Loa (norte de Chile), argumentando que ésta
constituyó una actividad minoritaria en aquellos momentos, aunque
observó que las decisiones tecnológicas relacionadas con el tipo
de sitio (un camino) se tomaron valorizando las necesidades y
objetivos de la ruta, sin involucrar el esfuerzo del transporte de
estos materiales. Para la otra vertiente de los Andes, en Antofagasta
de la Sierra (Catamarca, Argentina), Alejandra M. Elías realiza
el análisis de conjuntos líticos de dos sitios arqueológicos posteriores
al 000 DC. Teniendo en consideración que a partir de ese
entonces las prácticas agrícolas y el sedentarismo se incrementan,
la autora discute las nuevas tendencias tecnológicas que están
siendo puestas en práctica. El siguiente trabajo es un estudio de
colecciones (Colección Muñiz barreto del Museo de La Plata,
Argentina) y bibliográfico que intenta actualizar la problemática
sobre unos artefactos relacionados al tráfico de caravanas: los
ganchos de atalaje. Las autoras María Gabriela Raviña, Ana
María Fernández y Aylén Capparelli, a través del análisis de
su distribución espacial, temporal y contextos, así como de su
determinación botánica realizan una interesante propuesta en la
cual señalan la probable relación de estos ganchos con el tráfico
de metales a larga distancia.

Luego, Walter A. Imilan a partir de una investigación etnográfica
en la zona atacameña aborda los itinerarios y prácticas de residencia
de la población de Socaire, un pueblo quebradeño de la Puna de
Atacama. Teniendo en consideración las discusiones sobre fenómenos
de migración y las formas en que la sociedad en la que él desarrolla
su investigación, administra el territorio, discute el fenómeno de la
integración de la población de Socaire a la ciudad de Calama, complementando
de esta manera espacios económicos y sociales diferentes.
Sigue Francisco Gallardo, quien tiene a su cargo sorprendernos con
el análisis del largometraje “A la sombra del sol” realizado por los
cineastas chilenos Caiozzi y Perelman, en el cual narran un suceso
particular ocurrido en la localidad de Caspana, en el norte de Chile.
Gallardo ofrece una particular e interesante lectura de la película
observando en ella rasgos expresivos de la cultura socialista del
período de la Unidad Popular, lo que la hace relevante al tratarse de
la primera película chilena realizada en el período de la dictadura
militar de Pinochet. A más de 30 años de su realización, recupera
sus valores, los que no habrían sido suficientemente consignados
por haberse realizado en los comienzos de la dictadura militar que
inauguraba un período que en los hechos derogó el cine nacional.

Cierra este volumen Patricia Ayala, quien a través de un acabado
estudio subraya cómo el quehacer de los arqueólogos, considerando
el patrimonio arqueológico y los discursos del pasado, tiene un papel
activo en los movimientos de reivindicación étnica. La autora analiza
en forma detallada las relaciones que se han establecido entre los
indígenas, los arqueólogos y el Estado y explicita el proceso mediante
el cual se ha conformado dicha interacción a lo largo del tiempo en la
zona atacameña, con especial énfasis en el oasis de San Pedro.
Nuestro equipo editorial, que ahora ha incluido a los arqueólogos
Victoria Castro (como coeditora), Mauricio Uribe y Charles Stanish
(en nuestro cuerpo de consultores) –los tres con una importante trayectoria
en arqueología y etnoarqueología en nuestra área de interés–,
espera que el esfuerzo en reunir estos novedosos trabajos motive a
quienes nos leen a hacer de Estudios Atacameños, Arqueología y
Antropología Surandinas, una de sus publicaciones predilectas.

La Editora.